jueves, 28 de enero de 2010

Si me das a elegir

Todos saben que en nueva york todos andan (andamos) apurados. No es nueva que acá la gente anda en la suya, todos locos amontonados en una sola ciudad. La ciudad vanguardia empujó una vez más la berrera del sinsentido.
Hace lo que quieras. Vestite como tengas ganas. Las decisiones de cómo vivir son tuyas. Realmente me sorprendo que esta ciudad sea demócrata.




Caminando por quién sabe que avenida un sabado cualquiera me topé con esta pantalla gigante que le preguntaba a los curiosos que pasaban por ahí, qué querés hacer antes de morirte? Ni más ni menos que algo que uno se pondría a pensar mientras se le enfría el café de Starbucks o contesta el mail por la blackberry. Bueno. Frena. Banca que no se. Mi hermana que me apura, que hace frío, que nos faltan seis cuadras todavía. Qué no. Que quiero escribir algo. Pero no vez que hay cola, ya fue.


He aquí algunas de las cosas que aún no hecho (o quiero hacer de vuelta). Otras, ya las hice. En fin. Si no es hoy, cuándo? Si no es acá, dónde? Si no sos vos, quién?

Enjoy.

1. tirarme por paracaídas
2. ir a una isla griega en verano
3. aprender a hablar bien francés
4. hacer un largo viaje en auto
5. reír hasta llorar
6. sacar el registro de moto
7. volver a verte
8. perderme en una ciudad cualquiera
9. dormir un día entero
10. mirar el atardecer desde una hamaca
11. tomar una Campi bien dulce en Brasil
12. decir que no solo por deporte
13. cubrir un acontecimiento como periodista para algún medio importante
14. tirarme a ver las estrellas una noche de verano
15. aprender otro deporte
16. escuchar bosanova en vivo
17. terminar mi 2da carrera
18. entender a los hombres
19. hacer feliz a alguien
20. vivir

miércoles, 27 de enero de 2010

Si tuvieras libertad


...a tu lado yo estaria amor

lunes, 21 de diciembre de 2009

La ferpeccion del estatismo

Algunos titulares interesantes

Control de precios:

Moreno resucita: sale a controlar precio de carne (Ambito)

Control de entrada y salida:

El abrazo que la dictadura castrista postergó 15 años: Hilda Molina ya está con su familia en la Argentina (La Nacion)

Control sobre tus decisiones:

Adiós a las AFJP: El Gobierno termina con el sistema de jubilación privada y estatiza los aportes (Info Bae)

Control sobre tu propiedad y tus ahorros
"La gente va a tener que tener paciencia", aseguró Gabrielli (La Nacion)

Control sobre tu produccion:

La ley de talles en la Capital ya es un hecho (La Nacion)

Control sobre tu intimidad:

Polémica por examen de ADN en Argentina (BBC)

Control sobre tu libertad de accion:

Ya es ley: los boliches deberán cerrar a las 5.30 en Provincia (Clarin)

Control sobre nuestra plata:

El Gobierno garantizó $ 600 millones por la televisación del fútbol (Cronista)

Control sobre lo que miramos:

Ahora el peronismo quiere prohibir a Los Simpson por su ofensa al "General" (Clarin)



"Force can not change right" T.J

Somebody told me

Tormenta de nieve y mucho frío. Las cosas (y calles) por acá andan saladas. Ni muchos sales ni muchas compras. Me fui a Boston por el fin de semana y no hay nada que me guste más que empezar de cero y conocer un poco sobre la historia de cada ciudad que visito. Me quedé en lo de un amigo que estudia en Harvard y vive en la zona de Cambridge y cerca del Harvard Sq. donde están todos los cafecitos y lugares para hacer compras.


Boston es lo que parece. No anda con vueltas. Es fría, soberbia y distante pero tiene ese no se que que te transporta al 1650, época en la cual se fundaba esta categórica universidad. Le toqué el zapato a la estatua del supuesto (así me contó mi amigo, parecería que él no fue tal) fundador: Harvard. Las veredas son, la mayoría, de ladrillos, las calles tienen faroles, y desde la calle se puede ver la gente tomando café y estudiando. Esta ciudad fue punto de encuentro de los muchachos que fundaron y escribieron la declaración de independencia y el famoso Bill of Rights.





Ayer tuve la oportunidad de ir a una fiesta de los alumnos de Harvard que organizaban pre navidad ya que la mayoría partía al día siguiente a sus casas (la mayoría que estudia en Boston no es de Boston). Además de hablar de la MIT y de los estudiantes de Yale, la fiesta transcurrió tranquila, con mucha charla, mucho gin tonic, y música navideña de fondo. Nada de fernet, reguetón y la zimbawe. La gente vino elegantemente vestida y los temas que se trataron fueron políticamente correctos. Nadie criticaba a nadie, todos con una sonrisa. Ni Estudiantes ni Barcelona. Ni Berlusconi ni Obama.

Voy a compartir un secreto con ustedes. Me encanta viajar en tren. Y más si es de noche. Como me cancelaron la vuelta en colectivo, me compré un pasaje en el famoso Amtrak (20 dólares contra 155 y eso que está subsidiado y no tiene wi fi como si tiene el bondi) para poder llegar hoy a la noche a NY y estar mañana temprano en el trabajo. Son como esos viajes que no querés llegar nunca.

Mi amigo es un liberal y yo una liberal. Por lo tanto, no iba a pasar mucho tiempo sin que alguno de los dos saltara con algo políticamente incorrecto para el otro. Yo, fanática de Dunkin Donuts, Mac Donalds, Sturbucks o cualquier otra cadena que me da felicidad a cambio de mi plata; él en contra de estas corporaciones explotadoras de los pobres e indefensos individuos. Hay que regular (él). Hay que abolir los impuestos (yo). El estado está demasiado ausente contra el estado está demasiado en todo. Puedo asegurarles que intenté, hasta me llamó insensible e injusta. Yo, injusta? Es el capitalismo inmoral e injusto o es todo lo contrario, premia al esfuerzo y al éxito?




Nosotros, los argentinos, somos seres adaptables, la necesidad agudizó nuestro ingenio. Le encontramos la vuelta a los problemas pero estamos atrapados en la incertidumbre. El argentino no confía en nadie. Mira con atención el discurso del presidente que acaba de asumir porque sabe que un persona (o un matrimonio) puede cambiar las políticas del país de un día para el otro. Acá, no tanto.

Con mi amigo estamos cruzados, por ahí es por eso que somos así. El está en uno de los países más libres del mundo y quiere restringir la libertad. Yo, al contrario. Dios le da pan a quien no tiene dientes.

Próximo episodio: relatos y anécdotas de cosas que me pasaron en NY. Desde invitaciones indiscretas de una mujer en el tren hasta la historia del que vende hot dogs y pretzles gigantes en la esquina del trabajo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Perhaps, perhaps, perhaps

El mundo está en guerra de almohadas. Irán y Brasil, de luna de miel y Estados Unidos en estrella de rock de gira por Oriente. Argentina, cabalera, le hace mal de ojo a quien quiera acercarse. No queda otra, es lo que hay, declara. Profecía auto cumplidora. La casa no está en orden, está tomada…


Acá, tampoco todo es lo que parece. RWD. STOP. PLAY.PAUSE. Estaba muerta de sed y me acerco a un quiosquito a comprarme algo para tomar, lo único que había era un Apple juice. Genial. Nota: leer siempre la letra chica. Termino siendo un juego de manzana, jengibre y canela. Una locura.



Irvington, NY

Podrías estar peor. Me lo dijo un taxista dos días antes de que me venga a EEUU. Sarcasmo es el segundo nombre de los porteños. Pero literalmente es verdad. Y si no, escucha tango. Fui a comprarme un celular nuevo a estas casas de telefonía celular estadounidenses. Cuando me pide un documento le entrego la licencia de conducir, me mira, y lo más serio pregunta: Argentina is your first name?


El finde partí rumbo a las tierras de Rocky Balboa. Una hora y 40 minutos como mucho nos separan de estas dos ex capitales norteamericanas. Me tomo un taxi hasta la estación, y, como yo, el señor que lo conducía no era oriundo de NYC: había nacido en Bangladesh. No podía creer que yo supiera donde quedaba y que además supiera de la geografía de ese país. Gracias Miss X por enseñarme eso en 1er año. El señor casi me abraza y se le cae una lágrima. A nosotros, por costumbre, reiteración, y desatino, nos conocía por el 10.


Sepan disculpar la falta de tildes. Es el teclado quien me impide comunicarme de la mejor manera.
“Force cannot change right.” Thomas Jefferson. No la cambia, pero si la dobla. La realidad necesita tatuar a Moreno con tinta china la palabra BASTA. Y como dicen por ahí: “El socialismo no funciona sino en el cielo, donde no lo necesitan, y en el infierno, donde ya lo tienen”. Stephen Leacock. Amen.

Cualquier semejanza con la realidad...



... es pura coincidencia

viernes, 13 de noviembre de 2009

Que la Patria me lo demande

Primer post neoyorquino. Pensado y escrito en estas tierras del norte. Llegué el domingo luego del casi 12 horas de vuelo sentada en el medio de una hilera de tres asientos. Qué linda la vida. Nota de la autora: ojo con los efectos rebotes del Valium.

El domingo transcurrió sin penas ni glorias. Con menos penas que un miércoles en la Capital manejando por la 9 de julio y con más gloria que la selección de handball de mujeres. Ya el lunes me dirigí rumbo al cuartel general de la cadena ABC, ahí nomás del Central Park y a un tren-dossubtesconconvinacionmascincocuadras de donde vivo. O sobrevivo pues desde que llegué debo haber trabajado mil doscientos treinta y dos horas. Las horas del trabajo deberían medirse por el tiempo subjetivo de cada trabajador. Claro, tal como la Sensación Térmica.

En este momento exacto estoy escribiendo mientras filmamos una escena para el show What would you do? de la misma cadena televisiva. Soy parte de que todo salga como la producción así lo dispuso. Wiki toki y todo. Cómo me gustan los handys, ahora pienso que hubiese estado bueno traerme un Nextel.

Viniendo para acá en el auto se armó un debate filosófico-político sobre la legalización de la droga y dónde y cuándo el Estado debería ser moralmente correcto. El error está en pretender que si el Estado lo legaliza entonces estaría incurriendo en no proteger a sus ciudadanos. De quién? De ellos mismos. Busquemos, primero, por qué este ente abstracto (que bajémoslo a tierra son un puñados de legisladores que “saben” poco de mucho y mucho de nada) tiene este concepto socialmente aceptado. Por qué necesitamos que alguien nos diga qué está bien para nosotros? Todos sabemos que el alcohol puede provocar cirrosis y aún así seguimos tomando.

Alguna vez me explicaron la regla de probabilidad y estadística. Fue durante la época feliz del Indec. También, que hecha la ley, hecha la trampa. Que la regla hace la excepción y que la vida es dura. Me levanté a las 4.30 am, diría que al alba pero estaba más oscuro que el futuro de Racing, para agarrar el tren de las 5.05 y llegar a tiempo para estar 6.30 en la puerta del estudio.

To be continue…